Quiénes somos

QKIBÚ nació incluso antes de que me diera cuenta.

La semilla fue plantada el día que supe que
me convertiría en tía por primera vez. A partir de ahí, creció poco a poco, alimentada
por el amor de quienes me rodean.

Se lo debo todo a dos personas especiales: mi hermana mayor, que
me hizo el regalo más grande que se puede recibir — hacerme tía. Y
mi melliza, que le dio un nombre a ese conjunto de sentimientos y emociones
que las palabras apenas pueden contener, pero que están todos unidos por un amor
infinito.

Este proyecto no habría existido sin el amor de mis
padres y de mi pareja, que siempre creyeron en mí más de lo que
a veces lo hice yo misma. Y sin el apoyo de todas las personas a las que
quiero. Muchísimas gracias.

El Símbolo de la Piña

La piña no se elige al azar: simboliza la familia y, al mismo tiempo, narra mi amor por la naturaleza, por las cosas hechas a su debido tiempo, por los materiales de calidad.

El trabajo detrás de cada pieza

Siempre he sentido pasión por las cosas hechas a mano: creativas, únicas, pensadas para ser diferentes. Poco a poco les he dado más espacio en mi vida, aprendiendo técnicas que corrían el riesgo de caer en el olvido. No solo para preservarlas, sino para devolverles el valor que
merecen.

Los productos QKIBÚ no son solo hilos y tela. Son alma.
Son años de investigación, de desafíos, de diseños y patrones equivocados y rehechos
hasta que fueron correctos. Son horas buscando las telas perfectas, probándolas,
combinándolas, encontrando el relleno adecuado. Es estudio continuo, porque
siempre hay algo nuevo que aprender.

Donde el hilo se encuentra con el alma.